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EL FENG SHUI Y EL PAISAJE En el Universo todo es energía. Nosotros somos energía, las plantas son energía El Sol, la Madre Tierra, el agua, el aire son energía. Todo el entorno esta saturado de líneas de energía de diversas densidades y que vibran a diferentes frecuencias. Las fuerzas invisibles como las ondas radiofónicas, o las ondas electromagnéticas que emanan de la Tierra y de las venas de agua subterráneas, deben tenerse muy en cuenta en el momento de elegir el lugar para la vivienda y su jardín. En la practica del Feng Shui no hay nada mágico ni esotérico. Se trata de un arte y una ciencia. Un arte porque mejora a medida que se utiliza y una ciencia porque se utilizan fórmulas, métodos y técnicas especificas para equilibrar las energías del espacio vital con las energías del medio ambiente. En el interior de una vivienda o lugar de trabajo se ocupa de las formas, los colores, la ubicación de los muebles, la orientación de las aberturas, de manera tal que las energías de las personas que la habitan interactúen en armonía con el espacio. En el exterior se ocupa de estudiar el paisaje inmediato, las formas y orientaciones de los terrenos, las construcciones cercanas; árboles y plantas que rodean la construcción, la presencia del agua, la red eléctrica y su impacto, la calidad del aire, del suelo y su vegetación y la situación geográfica. Si la vivienda esta rodeada por un jardín vibrante y exuberante, con un equilibrio entre luz y sombra, con colores armónicos, la familia que la habite será feliz; sus relaciones interpersonales gozaran de armonía, y su trabajo dará los frutos deseados. Gozaran de una buena salud y todos sentirán un extraordinario entusiasmo por la vida. A esto se le llama un buen Feng Shui, lo que significa que las energías que rodean el lugar están equilibradas entre sí y son benéficas. Los que habitan el lugar tendrán "buena suerte". En cambio, si la vivienda esta rodeada de una vegetación desvitalizada, con un crecimiento desarmónico debido a la mala orientación, si el césped se seca o las plantas en determinados sectores del jardín se mueren, o tiene la presencia de objetos puntiagudos, o la pileta apunta en forma agresiva a la casa; entonces el entorno esta impregnado de energía negativa. A esto se lo llama un mal Feng Shui, por lo tanto no puede haber prosperidad, salud ni felicidad. Para lograr un buen Feng Shui se emplean conceptos tales como las fuerzas complementarias del Yin y el Yan, se tienen en cuenta los ciclos productivos y destructivos de los cinco elementos, las orientaciones más adecuadas y el elemento predominante para cada persona de acuerdo a su fecha de nacimiento. Ya sea que el jardín que rodea una vivienda sea grande o pequeño, se deben tener en cuenta ciertas reglas para garantizar que los elementos no afecten a la vivienda. Cuando un jardín florece y su aroma llena el aire es cuando el ch'i es más benéfico; y es entonces cuando la tierra es fértil y el agua fluye abundantemente, así como el sol y la sombra, todo lo cual sugiere el equilibrio de los cinco elementos y su ciclo productivo. La tierra, el aire, el agua, el metal y el fuego están en armonía. Una correcta utilización de los elementos, el respeto por todos los seres vivientes, el respeto por las leyes de la Madre Naturaleza, darán como resultado una larga y próspera vida para todos los seres que habitan el Planeta.
Ya lo expresó San Francisco de Asís en una carta que le enviara a su Hermano Fray León:
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